Cuando los valientes hablaban de
crisis de valores (había algunos que incluso hablaban de crisis de virtudes) les
tachaban de agoreros y retrógrados. Nadie quería oír hablar de tristezas en un
tiempo en el que los vientos parecían favorables. Ahora se ha puesto de moda.
Cuando cualquiera de los intelectuales de tres al cuarto suelta su soflama es
habitual que acabe aludiendo a la “crisis de valores”. Y se queda tan pancho. A
veces hace gracia ver a auténticos degenerados hablar de “crisis de valores”. En otras
ocasiones da pavor ver cómo verdaderos criminales hablan de la tal crisis.
Parece que en general los
expertos de los debates televisivos han encontrado una nueva mina llamada “crisis
de valores”. Es un filón inagotable. Nunca se olvidan de mencionar su hallazgo. Pero resulta que estos
modernos seudointelectuales vuelven a llegar tarde. Muy tarde. Demasiado tarde.
Que hay crisis lo sabemos
todos. Lo que hacen falta son soluciones. Y soluciones reaccionarias. No merece
la pena arreglar un sistema hundido desde que nació. Hubo un momento
para quejarse y ahora estamos en el momento de las propuestas para levantarnos.
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| A ver quién es el próximo listillo que habla de "crisis de valores". |




1 comentarios:
Suscribo letra a letra.
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