La escasez de tiempo ha llevado a que el escritor de este blog, Alonso de Blanco, ahora desempeñe la mayor parte de su actividad en Twitter. Sí, nos hemos pasado a lo que los gurús llaman microblogging.

domingo, 13 de febrero de 2011

El argumento ontológico de San Anselmo

Se conoce como argumento ontológico un silogismo fundado en la premisa “Dios existe”.  A diferencia de los argumentos de carácter metafísico, que demuestran la existencia de Dios mediante el estudio del ser y sus atributos, el argumento ontológico pretende llegar a esta misma demostración partiendo del concepto mismo de Dios, concepto límite que comprendería necesariamente su propia existencia. 

Este argumento ha sido propuesto por muchos filósofos a lo largo de la historia. Cronológicamente, el primero que lo propuso fue el filósofo persa Avicena, que lo menciona en su Libro de la curación, compendio de toda la doctrina filosófica del autor. Conjugó la tradición aristotélica con el neoplatonismo y tuvo una grandísima influencia en el Occidente cristiano. De religión musulmana, situó a la razón por encima de todo ser y explicó que con esto se nos llama a buscar la perfección.

Sin embargo, el filósofo que mejor desarrolló este argumento apriorístico fue el monje benedictino Anselmo de Canterbury, filósofo escolástico, teólogo y Padre de la Iglesia. Hasta el punto que suele ser presentado como autor del mismo: “el argumento ontológico de san Anselmo”.

San Anselmo de Canterbury
La influencia de San Agustín le llevó a intentar demostrar desde un punto de vista racional verdades que conocemos por revelación. El célebre aforismo agustiniano “fides quaerens intellectum” le empujaba a llevar hasta el extremo el uso de la razón en defensa de las verdades de fe.

San Anselmo llegó a la conclusión de que la esencia divina es “la suprema de todas o mayor que todo lo que ha sido hecho por ella” [1]

Este método, que puede calificarse como epistemológico, le sirvió para buscar la existencia de Dios desde un punto de vista racional.  En su Monologio (1076) expuso diversos argumentos a posteriori para demostrarla basándose en el principio de causalidad al igual que haría Santo Tomás de Aquino con sus famosas “cinco vías”. En otra de sus obras, el Prosologio (1078) enunció en el segundo capítulo el argumento ontológico. Aquí, usando un método a priori, desciende desde Dios a los hombres.

Ya al final del primer volumen había establecido que Dios es algo que no puede ser pensado mayor [2], o dicho de otra forma, el ser mayor del cual no se puede pensar otro que sea mayor. Vemos ya la noción de Dios como lo más grande, el ser mayor que pueda ser imaginado, algo que se corrobora con los dictados de la fe.

Posteriormente Santo Tomás de Aquino ya establecería la importancia de la fe para confirmar cualquier proposición elaborada a partir de la razón, aunque como veremos el argumento ontológico es estrictamente racional.

Veámos un poco mejor el argumento ontológico, de una manera más simple:

1º A partir de la conclusión extraída del primer libro de San Anselmo, el Monologio, se puede dictaminar que Dios es el ser mayor que pueda ser concebido.

2º Una vez aceptada esta premisa se puede llegar a través del razonamiento que cuando una persona oye hablar de Dios comprende que está en su entendimiento, aunque no entienda bien lo la idea de Dios. Hasta un necio tiene en mente una opinión sobre qué  puede ser Dios. Cuando mencionamos su nombre todos tenemos en la imaginación una idea preconcebida en aspectos como su aspecto, actitud hacia nosotros o su forma de hablar, aunque debemos aceptar que nosotros tenemos ciertos límites para conocerlo, pues su naturaleza escapa de la comprensión humana. Nosotros lo conocemos hasta la barrera que suponen nuestras limitaciones.

3º Debemos aceptar que lo que existe en la realidad, es mayor que lo que existe sólo en el pensamiento. Es más perfecta la realidad que el concepto que tenemos en el entendimiento.

4º  Si el ser que es lo mayor que se puede concebir existiera únicamente en nuestra inteligencia, este ser sería lo mayor que pudiera concebirse, pero esto nos lleva a una evidente contradicción

5º Así que no nos queda otra solución que reconocer que Dios existe. Se podrá decir que la razón nos lleva a creer en Dios, pues si no, caeríamos en el absurdo.

Debe quedar claro  que este argumento ontológico tiene validez en cuanto reconocemos que la existencia es un atributo de la perfección. San Anselmo da por hecho que cualquier cosa que exista en la realidad es más perfecta que algo que únicamente existe en nuestro intelecto. También hemos de tener en cuenta que Dios es inmaterial y necesario, y este argumento le sería perfectamente aplicable, pero no así a realidades materiales y contingentes. La grandeza de San Anselmo, radica entre otras cosas en que buscó demostrar la existencia de Dios en unas circunstancias históricas en las que prácticamente nadie dudaba de su existencia. Pero el objetivo de la filosofía siempre fue conocer a partir de las causas últimas de la realidad, y los cristianos tenemos una primera causa que explica el origen y fin de todo: Dios.

Quienes refutan la validez del argumento ontológico se basan principalmente en un principio según el cual no se pude deducir la existencia de nada a partir de la lógica de los conceptos. Sin embargo, este principio tendría una excepción en el único concepto que por sí mismo incluiría su propia existencia. El Logos cristiano, en cuya virtud todas las cosas han sido hechas y en quien subsisten, es por tanto la razón última de la existencia de todas las cosas y también de la razón misma. La razón humana caería en el absurdo si no se admitiera la existencia de ese concepto: Dios existe, su existencia es exigida por su esencia. 

Extracto de mi trabajo "El argumento ontológico, un camino racional hacia Dios", coordinado por D.Joan Carreras del Rincón, al que agradezco la inestimable ayuda que me ha prestado.


[1]              «Omnimodo maior et melior est, quam quidquid non est quod ipsa. » Anselmo de Canterbury, Monologio.
[2]              « aliquid quo nihil majus cogitari possit »  Anselmo de Canterbury, Monologio.

3 comentarios:

Javier dijo...

son las 23: 46 de la noche... este es el tipico artículo con el que estaba deseando encontrarme a estas horas... ¡ Gracias!

Javier dijo...

Aunque algunos meses después, y tras haber estudiado, no muy en profundidad, pero sí lo suficiente como para comentar esta entrada, expondré algunas de las conclusiones a las que he llegado:

1- Falta de validez del argumento ontológico de San Anselmo para demostrar la existencia de Dios.

1.1 en base a los siguientes subapartados:

1.1.1 Si todo el mundo tuviese la noción de Dios tal y como la plantea San Anselmo, nadie sería ateo.

1.1.2 Aunque ya lo has explicado, el paso que da San Anselmo del plano idealista al material (es decir, del pensamiento a la realidad es incorrecto)

1.1.3 No todo el mundo, como bien dices en tu entrada tiene la misma idea de Dios.

1.2 No lo digo yo, lo dice Santo Tomás

(*) no me considero un experto en San Anselmo de Canterbury, pero me extraña sobremanera que dedique un tratado basado este último en la técnica denominada "a posteriori"...

Alonso de Blanco dijo...

Les dejo a los lectores una entrada sobre el mismo tema en el blog Nupcias de Dios, de don Joan Carreras

http://www.nupciasdedios.org/2012/03/el-argumento-ontologico.html